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lunes, 23 de julio de 2012

Latidos que no se silencian




Si lo único que te resulta recetarme
es el silencio
si lo que deseas que yo avale
es el olvido
si tu estrategia para doblegarme
es inyectarme
te advierto que mi respuesta
nace de lo opuesto a tu propuesta
que mis sentidos
caminan en dirección contraria a tus pedidos
y que mi memoria
está más que viva que nunca
que desde mi cuerpo te grito
¡Yo no olvido!

KAME 2012

miércoles, 11 de julio de 2012

Escenas



Mis manos
inclementes
tu cuerpo
silencioso
mis piernas
insolentes
tus manos, 
poco pacientes.

sin haber empezado
ya tu esencia se ha tornado elocuente. 

KAME 2012

sábado, 16 de junio de 2012

Toma 1


                                                                     G. Montiel

Silencios

              Murmullos

                               Susurros

                                              Buena Compañía.


KAME 2012



Estación Incertidumbre




Te interrogo,
Ignorando la magnitud de tu malicia
De tu trampa
De tu mentira.

Me acerco a tu cuerpo,
Marcado por el tiempo
Por el daño
Por el silencio.

Te veo
A través de tu doble intención
Y es cuando entiendo;
debo empezar a correr. 

Gabriela Kame 2012

lunes, 4 de junio de 2012

Me doy cuenta




                                                                     G. Montiel

Ayer rompí el silencio. Claro que lo hice. Pero la manera en que lo hice no me gustó, me hizo sentir rechazo y confusión. Es una parte de mí que me disgusta, aunque no la odio.

Es como un estado.

Cuando inicia, siento una ola de calor que recorre todo mi cuerpo. Ese calor en realidad he ido aprendiendo que es energía que está latente en mí ser y que existen indicios, situaciones o palabras que funcionan como botones de encendido/apagado. Es así como todo empieza a subir, a mi cabeza. Sube hasta explotar…

Cabe señalar que nunca he llegado no a la mitad de la potencia que se puedo alcanzar con ese estado….aún no. 

Gabriela Kame

sábado, 26 de mayo de 2012

La soñé




Ayer soñé con Diana. La soñé expandida, la soñé desnuda, caminando en medio de las piedras, cerca de la madrugada.

La soñé tranquila, serena, buscando  y buscando-me. Sentí sus manos tomar las mías y me dejé tomar, me dejé llevar.

Ella se acababa de bañar, el calor de ese entonces lo ameritaba, lo justificaba. Estaba en mi cuarto cuando escuche pasos afuera, fue cuando decidí salir a ver que ocurría.

Y la vi.

De lejos, y también de cerca. La vi en medio de la oscuridad y mi cuerpo se alegró, me alegré aún más al recordar que ya se me había acabado la regla.

Seguí deslizándome hacia ella y mis manos sudaban, me había imaginado este encuentro en diferentes versiones durante 2 semanas, que era el tiempo que había transcurrido desde nuestro primer y último encuentro.

Venía con el cuerpo húmedo, de agua del río, húmedo luego de aliviar el calor, húmedo y sediento de mas humedad.

Mi cuerpo estaba seco, pero al verla e imaginar todo lo que quería hacerle y que me hiciera empezó poco a poco a humedecerse, a humedecerme.

Al tenerla frente a mí no quise  decir nada, ella llevó sus dedos a mis labios, los tocó y yo los besé. Me acarició la cara, las mejillas, los ojos y los cerré pues quería sentir el momento. Aún en la oscuridad, con ella me sentía plena y sin miedo, sin temor.

Pegó su cuerpo al mío y sentí sus pechos, su piel y mi humedad se hizo eterna.

M observó. Me observaba con detenimiento, me sonreía y yo absorbía cada detalle de la imagen, de su imagen, del momento.

Ansiaba comerla a besos, probar su lengua, morder sus labios; pero el tiempo se alargaba y también era placentero simplemente ser, simplemente estar.

Me encantó que estuviéramos las dos ahí, sin nadie más, sin miedos, solo las ganas, el placer y nuestros cuerpos compartiéndose.

No dejé de mirarla ni un segundo, mis piernas y mi vientre sentían todo el deseo que se incrementaba en mi interior pero yo solo deseaba verla y sentirla tocándome, tocándonos.

Le acaricié el rostro, me acerqué y le besé el cuello…me quedé ahí un rato, respirando, respirándola.

Ella sonrió entre el cosquilleo y la excitación, me invitó a acompañarla al río, me dijo que quería bañarse de nuevo, pero esta vez conmigo. No dije nada, solo la seguí, tomadas de la mano nos alejamos de mi cuarto, de mi casa. Para ese entonces las palabras no eran necesarias, no hacían falta.

Al llegar al río me ayudó a quitare la ropa, mi pantalón, mi blusa, el brassiere, el calzón. Soltó mi cabello, lo desenredó suavemente, me acaricio la cabeza. Yo la desee.

Me invitó a sentarme en una piedra del río, me dijo que ella quería dejarme caer agua, quería que sintiera como esta recorría suavemente por mi cuerpo. Sonreí, estos momentos me estaban resultando más excitantes y placenteros que el hecho de imaginarme estar entre sus piernas o penetrarla.

Las gotas de agua fueron recorriendo mi cuerpo, mi espalda, mis senos, mis piernas, mi rostro. Al cabo de un rato yo estaba con los ojos cerrados y ella me dijo al oído: ¿Nos vamos?- ¿Adonde? Le pregunté yo pues me acompañaba el deseo de continuar no de que nos separáramos.

Me respondió, no sin antes sonreír- “A mi casa”- y agregó- “tengo unas ganas locas de comerte a besos, morderte los labios y sentir tu lengua mezclarse con la mía”, yo sonreí y ella finalizo diciendo- “entre otras cosas”.

PD. Lo que sigue imagínenselo y me comparten a ver si coincide con lo que ocurrió.

Kame Mayo 2012